La boda de Lorena y Rubén en Corvera

Personas sirviendose de los grifos de nuestra furgoneta-bar

La boda de Lorena y Rubén en Corvera

La idea

El pasado 14 de Septiembre de 2019 se casaron Lorena y Rubén en la parroquia de Nuestra Señora del Rosario de la pedanía Murciana de Corvera. A ellos los conocemos gracias a Gemma y Jose, que son los cuñados de los novios y muy amigos de El Oasis Nómada.

En prácticamente todas las bodas a las que hemos asistido como invitados hemos observado que tras la ceremonia los invitados se dispersan, normalmente por bares cercanos, haciendo tiempo hasta el banquete, que suele ser en otro lugar. Mientras tanto, los novios aprovechan para hacerse las fotos de boda. Más tarde todos se vuelven a juntar en el lugar del banquete.

Bar con ruedas en la plaza de la iglesia tras una boda

Se nos ocurrió que quizá estaría bien el que, en lugar de desperdigarse por ahí, los invitados se quedasen juntos tomando algo en el entorno del lugar de la ceremonia. Esto, además de ayudar a crear ambiente para el banquete, daría lugar a fotos bonitas con todos los invitados reunidos alrededor del lugar elegido para unir a la pareja. En ese sentido, el colocar a la Merche, nuestra furgoneta de bebidas (beer truck o tap truck, en inglés), en la plaza de una iglesia y que al salir de la ceremonia los asistentes a la boda pudieran servirse ellos mismos sus cervecicas, podría ser una maravillosa idea.

Aunque creíamos en la idea, no sabíamos muy bien cómo gestionar todo lo que ella involucraba. También estaba la incertidumbre de cómo saldría y cómo llevarla a la práctica por primera vez. Gracias a Gemma y Jose, nos pusimos en contacto con la pareja que se casaba, Rubén y Lorena, que se animaron a probar nuestra idea. De esta manera, pudimos comprobar que era realmente una idea estupenda, que sorprendió y gustó mucho a todos los asistentes. Así que eso, muchas gracias a los cuatro 😊.

Los preparativos

La semana previa a la celebración fue caótica para nosotros. Aun estábamos empezando y teníamos muy poca experiencia en esta aventura en la que nos habíamos metido. Demasiadas ideas y relativamente poco tiempo para prepararlas, además de otras tantas cosas de las que era necesario encargarse. Fue un tiempo de estrés, nervios y hasta angustia porque queríamos que todo saliese estupendamente y porque hemos puesto muchísimo esfuerzo en este proyecto, en el que va tanto de nosotros mismos. Es algo muy personal, que nos gusta que guste, algo que queremos que salga bien, sea bonito y haga disfrutar a las personas.

No teníamos ni idea sobre qué, cómo, cuánto, ni nada por el estilo. Sin experiencia previa, pero con todas las ganas del mundo, se nos presentaba la organización de este evento como algo fuera de nuestro alcance. Por no tener, no teníamos ni vasos, ni sabíamos de qué tipo llevarlos, ni teníamos cómo lavarlos, ni cómo transportarlos, ni qué hacer con los vasos sucios, ni nada de nada de nada.

Es curioso, somos varios dentro de este equipo los que hemos vivido fuera de nuestro país. Hemos tenido que empezar de cero y reinventarnos en múltiples ocasiones y aunque sabemos que hemos salido vencedores de la mayoría de nuestros problemas, al enfrentarnos a algo nuevo nos vuelven a temblar las piernas y nos vienen a la cabeza pensamientos de fragilidad. En esas situaciones intentamos confiar en nuestra capacidad de solucionar «papeletas» y de improvisar cuando algo no sale como esperábamos. Al fin y al cabo somos conscientes de que hemos superado tempestades y de que es imposible que todo funcione tal y como te lo imaginabas desde el salón de tu casa (y aun menos cuando es algo completamente nuevo).

Todo había que crearlo de cero, pero para todo hay un principio (y los principios no son fáciles, dicen 😉). Al final, las cosas fueron saliendo poco a poco. En cuanto a los vasos, nos decidimos por unos anchos y no muy altos, de un cristal muy fino, los cuales se enfrían muy rápidamente, dando la sensación de que el vaso «suda», pero sin quitarle frío a la bebida. Con esto conseguimos una experiencia muy refrescante y agradable, y dejamos a todo el mundo con una sonrisa en la boca.

La novia se sirve ella misma un tinto de verano de los grifos de nuestro bar con ruedas para eventos de todo tipo

Nuestra propuesta

De todo lo que pensábamos hacer en un principio, nos quedamos con lo que considerábamos más importante y lo que en aquel momento podíamos abarcar: los novios querían cerveza y tinto de verano. Además, llevamos unos refrescos de limón por si alguien quería hacerse una clara, botellines de agua y también algo de cerveza sin gluten. Lo de la cerveza sin gluten es algo que nos gusta llevar siempre porque, aunque no se consume mucho, la gente que necesita este tipo de productos lo aprecia y a nosotros nos encanta dar ese gusto.

Además de las bebidas y los vasos de cristal, llevamos una mesa auxiliar para poner los vasos y todo lo demás. Queríamos que esa mesa tuviese una bonita decoración y por ello Joan dedicó tiempo a diseñar y decorar el mantel. En la parte delantera de la mesa, colgadas del mantel, colocamos las iniciales de los novios que creamos con fieltro, aunque tal vez eran demasiado pequeñas y pasaron desapercibidas. Las bebidas que llevábamos en botes y botellines las introdujimos en un gran recipiente metálico, al que le hicimos unos adornos con los que creo que quedó bonito también.

A la Merche también la queríamos vestir para la ocasión. Habíamos comprado un tul blanco y unas tiras que simulaban hojas de eucalipto que colocaríamos alrededor de la baca y el toldo de la furgoneta, disimulando así el toque industrial que éstos le dan y haciendo su estética más adecuada para la boda. Al final sólo nos dio tiempo a poner el tul, pero creo que nadie le prestó atención. La imagen de la furgoneta con sus grifos brillantes y la idea de la cerveza bien fresquita después de la ceremonia hizo que todo lo demás pasara a un segundo (o tercer, o cuarto) plano.

La puesta en escena

A pesar de los nervios y las prisas, de que era la primera vez que hacíamos algo así y de que en general era algo nuevo para todo el mundo, incluidos los asistentes, todo salió estupendamente. Los invitados comprendieron de inmediato de qué iba aquello y no tardaron en acercarse a nuestro bar con ruedas una vez acabada la ceremonia (la verdad es que algunos no pudieron resistirse y vinieron un poquico antes, pero esto es un secreto). Al disponer de 8 grifos y servirse ellos mismos, todo fue muy fluido y sin esperas. Además, las personas se ayudan entre ellas, con lo que en rara ocasión tuvimos nosotros que acercarnos a los grifos. Todo el mundo parecía encantado con el hecho de poder servirse ellos mismos las bebidas y de poder hacerlo tantas veces cómo quisieran.

Una persona se sirve una cerveza de los grifos de nuestra tap truck

Configuramos nuestro sistema para que 4 de los grifos sirvieran cerveza rubia y los otros 4 tinto de verano, y carteles colgados de estos indicaban qué bebida correspondía a cada uno. Pusimos la mesita con los vasos y los botellines en un lateral, cerca de los grifos. De esta manera todo quedaba claro y listo para que los asistentes pudiesen elegir lo que les apetecía beber.

Algunas personas se acercaron a nosotros para decirnos que estaban sorprendidos con nuestra Merche y que les encantó que hubiéramos llevado cristal en lugar de plástico, lo cual nos gustó mucho y lo agradecimos. Para nosotros era mucho más sencillo haber llevado vasos de plástico (en realidad usamos vasos compostables de PLA), pero sabemos que el cristal es más agradable y elegante.

Todas las bebidas gustaron y se consumieron casi en su totalidad, incluso la cerveza sin gluten y en general quedamos muy contentos al ver que «el tinglao»que habíamos montado funcionaba y que todo el mundo había quedado encantado con nuestra propuesta. De aquella primera experiencia salieron un montón de notas. Apuntes que nos han servido para seguir mejorando, y nuevas ideas que iremos probando con el tiempo. Pero sin duda, lo importante de aquella tarde de final de verano fue que nos marchamos de allí bien satisfechos y contentos con lo que habíamos hecho 😃.

Más foticos de aquella maravillosa tarde


Sobre El Oasis Nómada

Nos dedicamos al catering de bebidas. Llevamos nuestro maravilloso bar con ruedas a cualquier lugar. Podemos llevar toda clase de bebidas a cualquier tipo de evento o celebración. Podemos ser nosotros los que servimos a los asistentes o se pueden servir ellos mismos. Nos adaptamos a las necesidades del evento.

En el caso de que te haya gustado este artículo y quieras leer más sobre los eventos a los que asistimos, te puedes pasar por la sección de nuestro blog La Merche por el mundo, en donde contamos nuestras batallitas. De todas formas, te invitamos a pasear por toda nuestra web 😉.

Si quieres sorprender a los asistentes de tu evento con algo único, espectacular y quieres que te ayudemos con la gestión de las bebidas, no dudes en contactarnos. Mándanos un mensaje a nuestra cuenta de WhatsApp, o de nuestra cuenta de Telegram. Si quieres llamarnos, te dejamos aquí el número de teléfono de El Oasis Nómada: 644 012 284. También puedes contactar con nosotros aquí.

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